La contaminación afecta desde la infancia
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Un estudio europeo poblacional, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, sugiere que una mayor exposición a la contaminación atmosférica durante la infancia, tanto en el hogar como en el colegio, puede aumentar el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Según informó el centro de investigación este martes, los resultados de este estudio acaban de publicarse en la revista ‘Environmental Research’. La contaminación atmosférica es uno de los principales factores de riesgo ambiental para la salud y se relacionó con una amplia variedad de efectos adversos en las personas adultas con enfermedades cardiovasculares y con el síndrome metabólico.
Los niños y niñas son especialmente vulnerables, porque sus órganos y su sistema inmunitario aún están en desarrollo, respiran un mayor volumen de aire en relación con su peso corporal y suelen pasar más tiempo al aire libre.
El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo entre los que se incluyen la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, las alteraciones de la glucosa en sangre y la dislipidemia, que pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.
Para investigarlo, el equipo investigador analizó datos de 1.147 niños y niñas de entre 6 y 11 años procedentes de Francia, Grecia, Lituania, Noruega, España y el Reino Unido, que fueron seguidos entre 2013 y 2016 en el marco del proyecto Helix.
CONTAMINACIÓN EN EL HOGAR
En este sentido, la investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, Anne van Rooijen Korving, explicó que “estimamos la exposición al PM2.5 y al NO2 en el hogar, la escuela y durante los desplazamientos, y analizamos su relación con una puntuación de riesgo de síndrome metabólico”.
Mediante modelos validados de contaminación atmosférica basados en los entornos residencial, escolar y de desplazamiento, el equipo estimó la exposición anual a ambos contaminantes durante el año previo a la evaluación clínica.
La asociación con el riesgo de síndrome metabólico se analizó mediante modelos de regresión multivariable. El riesgo de síndrome metabólico se calculó utilizando una puntuación previamente validada basada en el perímetro de cintura, la presión arterial, los lípidos en sangre y los niveles de insulina, de acuerdo con los criterios de la Federación Internacional de Diabetes.
EN EL COLEGIO
La contaminación atmosférica mostró una asociación más intensa con el riesgo de síndrome metabólico en el colegio que en el hogar, lo que sugiere que los niños y las niñas podrían ser especialmente vulnerables en el entorno escolar.
Aunque los niveles de contaminación en el hogar y en la escuela estaban altamente correlacionados (con concentraciones anuales de PM2.5 y NO2 que superaban de forma sistemática las directrices de la Organización Mundial de la Salud), la susceptibilidad parece ser mayor en la escuela.
Existen varios mecanismos biológicos que podrían explicar estos hallazgos. La exposición a la contaminación atmosférica se relacionó con inflamación sistémica, estrés oxidativo y alteraciones en el metabolismo de los lípidos, la regulación de la glucosa y el control de la presión arterial, todos ellos procesos implicados en el desarrollo del síndrome metabólico.
Por ello, la directora del programa Environment and Health over the Lifecourse de ISGlobal, Martine Vrijheid, destacó que “dada la amplia exposición de la población a la contaminación atmosférica y las consecuencias a largo plazo del síndrome metabólico para la salud, estos resultados tienen importantes implicaciones para la salud pública”.
Redacción · Servimedia
Fotografía · Getty Images



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