Greenpeace inicia una expedición para investigar por primera vez el Ártico profundo
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La organización ambiental Greenpeace comienza este viernes por primera vez una expedición a aguas profundas del Ártico que durará un mes con el fin de explorar unos ecosistemas tan remotos que siguen siendo, en gran medida, un misterio para la humanidad.
La expedición, denominada ‘Deep Arctic’, reúne a un equipo científicos de diversas instituciones europeas de investigación y se centrará en recopilar evidencias científicas para reforzar los argumentos a favor de la creación de áreas marinas protegidas en las aguas internacionales del Ártico.
Entre los investigadores a bordo estarán dos científicos españoles, Julio A. Díaz, de la Universidad de Uppsala (Suecia), que estudia los ‘puzles evolutivos’ de las profundidades marinas, y Sergi Taboada, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), que utiliza los invertebrados marinos, principalmente anélidos y esponjas, para entender también patrones evolutivos.
“Navegamos hacia un territorio inexplorado del planeta y es probable que encontremos nuevas especies que aún no han sido descritas ni nombradas”, apunta Francisco Cárdenas, experto en esponjas de profundidad del Museo de Evolución de la Universidad de Uppsala.
Cárdenas añade: “Estos animales han sobrevivido durante cientos de millones de años y estamos conectados a ellos de muchas maneras. Son las bibliotecas químicas del océano, albergan curas potenciales para enfermedades y cumplen la función vital de limpiar nuestros mares. Perder estas especies antes siquiera de comprenderlas sería una tragedia de proporciones globales. Es esencial que las protejamos”.
Esta inexplorada zona también ha sido objetivo de la “insaciable” industria minera submarina, según Greenpeace. La comunidad científica recalca que la minería submarina causaría daños irreversibles en estos ecosistemas marinos vulnerables, incluyendo la destrucción de hábitats y la posible extinción de especies.
El Gobierno noruego planeaba dar luz verde a la explotación de la zona de la expedición de Greenpeace, pero las protestas de organizaciones ecologistas, científicos y los partidos de la oposición verde han conseguido frenar sus intenciones, por el momento.
FAUNA SALVAJE ÚNICA
La expedición, que partirá este viernes hacia la Dorsal Mesoatlántica Ártica, situada entre Noruega y Groenlandia, se centrará en explorar los montes submarinos -puntos calientes de biodiversidad en el océano profundo- y los campos de fuentes hidrotermales, manantiales volcánicos submarinos que sustentan la vida en la oscuridad total.
Los investigadores de Greenpeace realizarán transmisiones en directo desde unos 3.000 metros de profundidad, una distancia mayor que 10 torres Eiffel apiladas una sobre otra.
Las profundidades del Ártico albergan una fauna salvaje única: desde ballenas de gran inmersión y pulpos dumbo hasta ecosistemas con corales de profundidad y jardines de esponjas ancestrales, las formas de vida más antiguas del planeta. La comunidad científica cree que el origen de la vida comenzó en el mar profundo, entre las mismas fuentes termales volcánicas y ecosistemas que visitará esta expedición.
“Las profundidades del Ártico y de los mares nórdicos son el latido de nuestros océanos septentrionales. Desde el anfípodo más pequeño hasta el monte submarino más grande, estos lugares están interconectados. Lo vemos tanto en la composición de las especies como en la variabilidad genética. No estamos mirando solo rocas, animales y agua; estamos documentando los órganos vitales de un ecosistema global que mantiene nuestro planeta habitable”, según Anne Helene Tandberg, del Museo Universitario de Bergen (Noruega).
Sandra Schöttner, científica jefa de Greenpeace Internacional, indicó: “No podemos proteger lo que no conocemos. Esta expedición recopilará pruebas científicas de los ecosistemas marinos vulnerables profundos del Ártico. Al salvaguardar estas aguas mediante una red de santuarios marinos, podemos crear una red resiliente para la vida marina y proteger la salud de nuestros océanos globales para las generaciones venideras”.
“FRONTERA INDUSTRIAL”
El Ártico es una de las regiones que más rápidamente cambia y una de las menos protegidas de la Tierra. Greenpeace subrayó que, a medida que “la frontera industrial se expande hacia el abismo”, estos ‘puntos calientes de biodiversidad’ únicos corren el riesgo de sufrir una alteración irreversible.
“Con la ratificación del Tratado Global de los Océanos el pasado enero, tenemos la herramienta necesaria para blindar estas zonas de alta mar, que han sido reconocidas por su extraordinaria singularidad y su alto valor ecológico”, apuntó Ana Pascual, responsable de la campaña de Océanos y Pesca de Greenpeace España.
Pascual agregó: “Es el caso del Ártico, pero también de otras zonas como el mar de los Sargazos, la zona de convergencia de las corrientes de Canarias-Guinea, las cordilleras submarinas de Salas y Gómez y de Nazca y el sur del mar de Tasmania y la colina Lord Howe”.
La expedición de Greenpeace concluirá en Bergen a principios del próximo junio, donde se presentarán los hallazgos iniciales al público y a los responsables políticos. Esta ONG realiza una campaña global por una moratoria a la minería submarina y para proteger un 30% de los océanos para 2030.
Redacción · Servimedia
Fotografía · Greenpeace



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