Las aguas españolas: lujo para el baño
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España mantiene un nivel muy alto en la calidad de sus aguas de baño. El 86,6% de las zonas analizadas en nuestro país cuenta con una calidad excelente, según el informe anual publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, con datos correspondientes a la temporada de baño de 2025.
El dato sitúa a España por encima de la media de la Unión Europea, que alcanza el 85% de zonas de baño con calidad excelente. Aunque el porcentaje español baja un punto respecto al año anterior, el país continúa entre los territorios europeos con mejores resultados en un informe que analiza playas, ríos, lagos y otras zonas autorizadas para el baño.

En total, la Agencia Europea de Medio Ambiente ha evaluado 2.296 zonas de baño en España. De ellas, 1.989 han recibido la calificación de excelente, lo que representa ese 86,6% del total. Además, el 8,9% presenta una calidad buena, el 1,7% una calidad suficiente y el 2,1% una calidad pobre. Otro 0,7% queda sin clasificar.
España ocupa el undécimo lugar en una clasificación que incluye a los 27 países de la Unión Europea, además de Albania y Suiza. El listado está encabezado por Chipre, Grecia, Bulgaria y Austria, países en los que más del 95% de las zonas de baño analizadas alcanza la categoría de excelente.
El informe europeo confirma también que la calidad del agua sigue siendo más alta en las zonas costeras que en las de interior. En el conjunto de la Unión Europea, el 88% de las aguas costeras logra la calificación de excelente, frente al 78% de las zonas de baño situadas en ríos y lagos. En el caso de España, el peso de las playas es especialmente relevante: de las 2.296 zonas analizadas, 2.023 son costeras y 273 de interior.
En el conjunto del continente, la Agencia Europea de Medio Ambiente ha monitorizado más de 22.000 zonas de baño. El 85% obtiene la calificación de excelente, el 96% cumple al menos los requisitos mínimos exigidos por la normativa comunitaria y solo el 1,5% presenta una calidad pobre.
La AEMA destaca que la mejora de las aguas de baño en Europa durante las últimas décadas responde, en buena medida, a la reducción de los vertidos urbanos sin tratar, a la inversión en depuración y a la aplicación de la legislación comunitaria en materia de calidad del agua.
El sistema de evaluación se basa principalmente en el control de dos indicadores microbiológicos: Escherichia coli y enterococos intestinales. Estos parámetros permiten detectar posibles riesgos de contaminación fecal y proteger la salud de los bañistas.
El informe llega en plena temporada estival y ofrece una radiografía positiva para España, uno de los grandes destinos turísticos europeos y un país en el que la calidad de las playas y de las zonas de baño supone también un atractivo clave para millones de visitantes cada año.



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